En conferencia de prensa en la sede nacional panista, el funcionario consideró su determinación como «necesaria y responsable», y agradeció el apoyo de la militancia al destacar que «tenemos PAN para rato y para siempre», por lo que se mostró seguro de que el partido volverá a ganar la contienda presidencial.
Aceptó que tanto las encuestas propias como ajenas, «no me hablan de una posición competitiva en el tablero político interno», por lo que después de una reflexión personal y familiar, «quiero anunciar mi declinación al proceso que sigue mi partido para la selección de su candidato presidencial».
Señaló que apoyará con todo entusiasmo el proceso interno y a quien resulte vencedor o vencedora en la contienda interna, en la que siguen adelante el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, la diputada Josefina Vázquez Mota, el senador con licencia Santiago Creel y el gobernador de Jalisco, Emilio González.
El secretario de Educación comentó que todos ellos tienen la estatura política y moral para competir y ofrecerle al país un mejor futuro, dado que reúnen trayectoria y liderazgo; «creo que todos están en aptitud de ofrecerle a México lealtad y una alternativa competitiva», dijo.
Acompañado por el líder nacional blanquiazul, Gustavo Madero Muñoz, precisó que la unidad es la primera condición para ganar las elecciones presidenciales de 2012, y sugirió cumplir con tres cosas:
Transmitir con claridad los logros de los gobiernos de Acción Nacional; plantear la propuesta más interesante, comprometida y visionaria, y fortalecer los vínculos con la sociedad, en principio con los padres de familia y con el resto de las fuerzas políticas, como adversarios, no como enemigos.
Lujambio refirió que está a disposición de su partido y del presidente de éste, Gustavo Madero; «yo soy un soldado del PAN», dijo, al precisar que quienes lo apoyaban en su carrera rumbo a 2012, «siempre han estado en libertad» y podrán respaldar a quien deseen.
Lo cierto, anotó, es que «vamos a volver a ganar, porque vamos a convencer de nuevo a los ciudadanos de que somos la mejor opción de crecimiento para el país».
En la sede nacional panista, comentó que en ningún momento se engañó a sus seguidores; «desde el principio todos tuvimos una perspectiva de crecimiento y fortalecimiento, y una ruta que finalmente no se ha dado como esperábamos, de manera que bajo ningún concepto hay traición», sostuvo.
Cuestionado sobre si su declinación es a favor de alguno de los aspirantes que aún siguen firmes, anotó que «yo declino a favor de Madero, a favor de la conducción de Madero, a favor del liderazgo de Madero, a favor de la presidencia de mi partido».
Luego de los hechos ocurridos en Monterrey, que dejaron un saldo de 52 personas muertas en el interior del casino Royale, el titular de la SEP rechazó que su partido vaya a recibir un voto de castigo por esos hechos.
Por el contrario, dijo que con datos y evidencias sobre los logros obtenidos en esta administración, la ciudadanía premiará con su voto un esfuerzo que debe de continuar.
Insistió que la decisión la toma «sin un dejo de amargura; al revés, la tomó con alegría porque he visto un partido encendido, entusiasta», refirió.
Lujambio se dijo defensor de la democracia deliberativa no de un modelo de candidato; «yo soy un defensor de la democracia de la razón» y agregó que el partido cuenta con cuadros que saben debatir.
Tras la decisión de Lujambio de hacerse a un lado de la contienda, Madero Muñoz destacó su gran capacidad y carisma, al comentar que será a partir de octubre cuando se den a conocer las reglas del proceso interno panista, por parte de la Comisión Nacional de Elecciones.
«Antes de eso, todo es una evaluación, una valoración que cada uno de los liderazgos hace a través de acercamientos con distintos grupos del partido por todo el país, que ayudarán a posicionar al partido y a sus gobiernos entre los mexicanos», expresó.
El líder nacional panista precisó que la decisión de Lujambio Irazábal de declinar fue personal y espontánea, misma que el partido apoya y respeta.
Con el secretario de Educación suman ya tres las declinaciones de los secretarios de Estado: el del Trabajo, Javier Lozano, y el de Desarrollo Social, Heriberto Félix Guerra.
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